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¿Hasta cuándo tenemos que exigir nuestros orgasmos?

by - junio 07, 2018

Cortesía: giphy.com 

El sexo es como el fútbol, entran dos equipos a la cancha, pero sólo uno es el vencedor, el afortunado que se lleva todo...

Aunque pretendamos fingir que no es así, la realidad nos muestra siempre el mismo panorama, en pleno siglo XXI los hombres siguen preocupados por sus eyaculaciones, alcanzar el orgasmo (hablo del propio) y por lograr que sus fantasías se hagan realidad.

¿y las mujeres?
Bien gracias, aliviadas que es lo importante; porque ahí es donde empieza el problema, cientos de investigaciones, años de peleas y búsqueda de la emancipación sexual no han servido de nada, los hombres siguen creyendo que el único botón para dar placer es el clítoris, y que cuando damos una buena mamada, pues ya, quedamos satisfechas, no necesitamos nada porque ya él está bien. Y no caballeros, nosotras no estamos bien.
Cortesía: giphy.com 

Entiendo que el sexo no es un intercambio comercial, pero créamen, aquí todos queremos ganar, y si bien darles placer a ustedes es algo que nos llena y nos genera satisfacción, eso no quiere decir que eso es todo lo satisfechas que queremos quedar.

Así como para que ustedes logren conciliar el sueño es necesaria una buena sección de sexo oral, pues bien, nosotras también queremos divertirnos, liberar oxitocina y dopamina antes de dormir, es que nosotras queremos igual que ustedes tener dulces sueños.

El problema señores es que si una les dice qué hacer se lo toman a mal y ya están diciendo que estamos poniendo en duda sus habilidades sexuales, pero si nos quedamos calladas nunca van a cambiar y nosotras vamos a quedar insatisfechas, o peor aún, lo hablamos pero cuando se llega la hora de retomar el ejercicio en la cama, descubrimos que de nada sirve la teoría si a a ustedes no les interesa ponerla en práctica.

Porque ese señores es el verdadero problema, a muy pocos, y eso que por no decir ninguno, porque la verdad unos tantos se salvan, les importa un pepino si nosotras terminamos o no, si logramos al menos estar a portas del orgasmo, porque para los caballeros lo único necesario es que ellos hayan terminado, lo demás, quién sabe, pensarán que llega por añadidura, es decir, que debemos agradecer que al menos es a nosotras a la que usan como la puta de turno (sin ánimos de ofender).

A estás alturas parece que lograr un orgasmo y encontrar a un hombre que quiera darnos placer en la medida que lo recibe, se convirtió es todo un reto, porque una de dos, o son una especie extinta o sólo son un personaje mitológico.

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