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De los Cuentos de hadas y otros demonios en los tiempos del feminismo

by - mayo 19, 2018


Cortesía: actitudfem.co
El matrimonio entre el príncipe Harry y la actriz Meghan Markle (ahora duquesa), es sin duda uno de los eventos más mediáticos que tendremos este año, en primer lugar por el morbo que nos genera el adentrarnos un poco, así sea por la TV, en la vida de quienes consideramos la social elite

En segundo lugar, y creo es lo realmente importante, es que pese a no aceptarlo y considerando la época en la cual vivimos donde aprendimos a no esperar a nuestro príncipe azul, la realidad es que sí lo esperamos, y puedo, no asegurar, pero sí insinuar, que muchas y muchos de los que vieron las transmisión de la boda, en algún momento desearon ser Meghan y poseer esa hermosa tiara, acompañada de la mano por su príncipe Salvador.

Si bien Meghan es una reconocida feminista, eso no le quita su rol de mujer enamorada viviendo su propio cuento de hadas, claro aquí no hay dragones que derrotar, ni mucho menos una cruel hermanastra que abusa de su buena fe, o ¿si los hay?

La vida de esta actriz, como ya se ha expuesto en los tabloides, ha estado rodeada de altibajos que van desde un divorcio, hasta llegar a su extraña relación familiar.

Tal vez estos antecedente la hacen ser una princesa en apuros, donde los dragones escupe fuego son los medios de comunicación amarillista, que le dan más importancia a historias de su pasado, que no se han tomado el trabajo de verificar si son o no falsas, que ha destacar la trascendencia que tiene para la casa inglesa la llegada, no de una plebeya, porque ya la hay, pero sí la Unión de la realeza con alguien mestizo.

La ahora duquesa es una mujer que pese a entender y respetar las tradiciones, fue capaz de romper con el protocolo y decir, estamos en pleno siglo XXI y en mis votos no prometeré obedecerte, porque seré  tu esposa, tu igual.

Hoy Meghan nos enseñó que en el feminismo, ese verdadero, el que busca igualdad y equidad, hay espacio para el amor, para creer en los cuentos de hadas, para incluso ceder parte de nuestras convicciones para formar una familia, porque esa es parte de su realidad ahora, que no hay nada de denigrante o antifeminista en caminar de la mano con alguien que de vez en cuando te ahorre el tener que pelear tu sola contra los dragones, pero ante todo, que se puede ser fiel así mismo, aún cuando años de tradición y protocolos no lo permitían.

Por eso hoy la duquesa Sussex es un ejemplo de que las reglas a veces deben romperse, que las tradiciones deben evolucionar, y que ser una mujer feliz e independiente, no siempre es sinónimo de renunciar al amor, sin importar que este no dure para siempre.

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