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Entre el Yin y el Yang

by - abril 19, 2018

Cortesía:bestanimations.com

Existe una antigua leyenda que narra la historia de dos fuerza totalmente opuestas pero que se complementan y se necesitan entre sí,  en parte porque la una tiene un poco de la otra,  y le falta lo que a aquella le sobra, a estas fuerzas se les conoce como el Yin y el Yang.

Hay quienes aseguran que de eso se tratan las relaciones,  de encontrar ese alguien diferente, pero a la vez tan parecido a nosotros, tan contradictorio pero tan igual,  que nos complemente, pero ¿qué  pasaría si ese alguien en realidad fueran dos alguien que al unirse serían esa alma complementaria?

Para los que han leído mis post anteriores,  (les agradezco por soportar mis locuras), ya se imaginarán cuales son los dos sujetos de los que hablo, el primero lo voy a llamar sujeto S, porque es un amigo sexual, al segundo le pondremos sujeto A, porque es ese tipo de persona con la que haces arrunchis y se consienten sin que haya habido sexo, pero que la atracción es tan fuerte que no sé como hemos aguantado las ganas.

Cortesía: giphy.com
El sujeto S es quien saca mi lado salvaje,  ese espíritu  sexual devora  hombres, es del tipo de persona que te perturba la mente y te pone húmeda con sólo  escribir un"hola" en whatsapp. El sujeto A por su parte es tierno, atento, detallista, siempre lograr sacarme una sonrisa con sus disparates, es el tipo de persona que te hace sentir bien con un "buenos  días" o un "cuídate".
Esos son sus puntos positivos,  ahora equilibremos  la balanza y hagamos  que luzcan como lo que son, simples mortales. El sujeto S es de lo más impredecible,  un día me habla, actúan como si le importara mi vida, y al siguiente mensaje me deja en visto o contesta de manera parca, a eso debo sumar que los encuentros son única y exclusivamente  cuando el quiere o "puede".

El sujeto A por su lado, parece ser un poco celoso, dependiente, con exceso de visión, le gusta trabajar de independiente y no se la lleva bien con los rasgos de autoridad, a esto hay que sumar que en el mes que hemos estado hablando ha tenido problemas financieros y por tal motivo la que ha costeado los gastos de las dos salidas he sido yo, no es que vea a los hombres como cajeros, pero si me gusta mucho salir y disfrutar de lugares y espacios, además mi economía no me da como para cargar a otro ser humano.

Cortesía: blogspot.com


Durante la semana me he visto enfrentada a conversaciones con ambos, y como la mente es dañina, inmediatamente empieza a hacer comparaciones. A siempre busca la manera de hacer fluir la conversación, pregunta por mi día, se aparece de la nada con simples mensajes que cambian la perspectiva del tiempo; S por su lado, pues me confunde con sus ataques de hacer que yo sea participe de lo que le sucede, pero al siguiente texto, ya me está enviando al otro lado de un muro que luce igual al de Berlín.

Cuando he pasado tiempo con A, he querido que sea S quien esté allí a mi lado,  no todo el tiempo, pero sí  hay momentos en los que mi subconsciente  me traiciona. Algo similar ocurrió la última vez que estuve con S, hubo momentos en los que recordé gestos de A, y sí,  quise que S me tratara como lo hace A.

Hay momentos en que pienso que lo mejor sería dejar de insistir con S y arriesgarme  con A, pero en cuanto S habla o recuerdo como me hace sentir cuando estamos en la cama, esa decisión pierde validez. En otros instantes he pensado en alejarme de A y evitar de una vez por todas más enredos y líos, pero luego me dice un "hola"  o me envía cualquier frase que me hace reír y se me olvida lo que había pensado hacer. Pero también hay circunstancias que me llevan a creer que es mejor dejar a ambos y quedarme sola por un tiempo,  aclarar mi mente y evitar generar dolor en ellos y en mi.

A estas alturas no sé  qué  decisión tomar,  mi cabeza es más confusa que las palabras aquí escritas, más porque siente que ambos me ofrecen cosas tan distintas, pero de las cuales quisiera poder disfrutar de igual manera, es como cuando no sabes si tomar un jugo de mango o de fresa, y entonces para no tener que privarte  del uno o del otro, decides hacer un batido con ambas frutas, algo así es lo que quisiera yo, el problema es que en este caso no se trata de una bebida, y las casas con los humanos tienden hacer más complejas.

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6 comentarios

  1. Lo que note es que en un párrafo escribiste que cuando estás con A quieres que sea S... Cuando estás con S quieres que te trate como A. Creer y tratar son dos verbos diferentes.

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  2. Algo así, es un lío mental, muchas gracias por leer, un abrazo

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  3. Yo no estaría con ninguno y esperaría que apareciera la mezcla perfecta de ambos! =O

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  4. Por ahí es que veo más la cosa, ese tipo de confusiones no son sanas, un abrazo 😊

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  5. Espera a que aparezca R y ahí sí se jodió la cosa... (es broma)

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  6. Ajajajajaj no lo invoque 😂😂 ahí si mejor dicho, no hay texto que me desenrede

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