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La culpa es del modelo consumista...

by - abril 19, 2018

Vivimos en una sociedad donde se nos ha enseñado desde pequeños a desechar lo que no nos sirve o está pasado de moda, es por ello que las grandes empresas año tras año con la excusa del poder de la innovación presentan nuevos modelos de sus productos, a los que se les hace cambios mínimos tales como el subir dos megapixeles a la cámara, mejorar la capacidad de la memoria, entre otros que al final de cuentas lo único que buscan es incrementar la cultura de consumo.

Como si fuera poco, a las mujeres se nos enseña que debemos estar a la moda, siempre a la vanguardia de las últimas tendencias, a esto se le debe sumar que un solo par de zapatos no bastan, pues es necesario tener toda una colección que se adapte a las diversas ocasiones sociales a las que estamos expuestas.

Cortesía:media.vogue.com


Si pasamos a la comida el caso es aún más drástico, pues no debemos conformarnos con lo preparado en casa, o en el peor de los casos, con lo que preparamos nosotros mismos, por ello se ofrece una amplia variedad de productos comestibles que van desde restaurantes, alimentos precocidos, pasando por la comodidad de los domicilios,  etc.

A raíz de lo anterior siempre me ha generado cierta duda y malestar el tema de la monogamia, el cual con el pasar de los años ha perdido cada vez más valor. Entre charla y charla con mis amistades, y en medio de razonamientos individuales, descubrí que la culpa no es de aquello que somos o han sido "infieles", no, la culpa es del modelo de mercado consumista que nos rige.

Cortesía: media.giphy.com


Antes de que empiecen los sermones sobre que es por falta de compromiso o egoísmo, les pido que lean mis argumentos. Al ser una generación que creció rodeada por la turbulencia de la publicidad, donde se le enseña al sujeto que no debe conformarse con lo que tiene, y que siempre debe buscar y desear más allá de lo que ya le pertenece,  era lógico que esta filosofía de vida más temprano que tarde se trasladara a otros campo de sus relaciones interpersonales, en este caso las sentimentales.

Nuestras madres y abuelas crecieron en un entorno donde se debía a aceptar y agradecer por lo que se tenía, velar por el orden de la familia y perdonar las faltas de los esposos, a los hombres mientras tanto, se les crió con el rigor de demostrar su hombría con la cantidad de mujeres que podía poseer sexualmente.

Pero mi generación y la suya tiene otro chip, al siempre querer más y no conformarnos, pues fue obvio que llegado el momento tampoco nos conformáramos con la pareja que teníamos al lado, y por ende empezáramos a buscar por fuera, lo que creíamos nos hacía falta, a esto se le debe sumar la conciencia egoísta, -todo para mi y lo que sobre ya veré si lo comparto-.
Cortesía: monografias.com


Como muestra de ello en la actualidad existen infinidad de tipos de relaciones emocionales, los tríos, los poliamor, los amigos con derecho, en fin, cómo deseen llamarle, el punto es que gran parte de esa revolución emocional por la cual ya no somos, ni creemos en la monogamia, se debe a ese afán mediático de querer poseer y experimentar todo lo que nos rodea, porque si un par de zapatos bonitos, baratos, cómodos y prácticos no son suficientes para el trajín diario, ¿en realidad creen que lo pueda ser la persona que se supone va a compartir con usted el resto de su vida?.

En fin, estas son las locuras que pasan por mi mente, no es una verdad, solo una opinión, espero que compartan con las suyas... por el momento, seguiré culpando al consumismo de mi poca o nula capacidad de resistir a la tentación varonil.

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7 comentarios

  1. Me hiciste reír con el final. La monogamia está sobrevalorada, como muchas otras cosas. Y creo que el consumismo ataca a franjas etareas hormonalmente perturbadas que como resultado generan adultos dependientes de todo lo que les rodea, es un círculo vicioso interminable... que a su vez considero casi imposible salir de ese espiral sin generar alguna otra conducta obsesiva para mantener ese equilibrio. Personalmente trato de poner mi granito de arena anarquista día a día, con miedo de que sea el resultado de otro modelo consumista más. En fin, estoy muy de acuerdo contigo.

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  2. Muchas gracias, me alegra mucho que te haya gustado, y en realidad es una mirada, a veces he pesado lo mismo, que al tratar de evitar salir de ese modelo de consumo, terminamos cayendo o generando otro, un abrazo y saludos. Gracias por leer

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  3. Una cosa es la tentación carnal femenil/varonil y otra cosa es estrechar relaciones filiales con alguien, llámese pareja, amistades, familia. Porque incluso en éstas últimas el compromiso parece algo caduco, y más que con el consumismo, creo que tiene ver con el miedo a dar, porque las relaciones humanas están basadas en la reciprocidad, como ocurre con otras especies animales, sin embargo, es muy cómodo recibir sin equilibrar la balanza, devolviendo en igual medida, y pienso que muchos seres humanos han encontrado en este estatus su zona de comfort, porque recibir siempre está bien.

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  4. Totalmente de acuerdo con tu posición. Nos hemos convertido en seres egoístas e individuales, siempre esperando que nos den, pero nos da miedo el compartir, el dar, siempre estamos buscando una zona de confort donde el riesgo sea mínimo. Un abrazo y mcuhas gracias por tu aporte y por leer. 😊

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  5. No sé si lo que voy a decir son solo bobadas, pero me da la impresión de que lo que la publicidad provoca no es un quererlo todo, sino un no querer nada; busca nuestros puntos flacos y los explota, poniéndolos en primer plano, dotándolos de una importacia que no tienen, y por ello generando vacíos que hemos de llenar con mercancías. Y como no nos dan una educación verdadera, potenciadora de la personalidad que se sabe imperfecta, sino que nos convierten en simples engranajes de un sistema en el que debemos "hacer lo que hay que hacer", "lo que saben los que saben", entonces tampoco nos vemos como verdaderas personas, ni te cuento al otro... Es un egoísmo "sin ego", si se puede decir, un narcisismo con espejos deformantes, un hedonismo de lo inmediato externo. No sé ya si estoy desvariando, así que aquí lo dejo. Gracias por tus pensamientos.

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  6. Gracias a ti por compartir los tuyos y leer los míos, un abrazo

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