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Neuronas fuera de servicio...

by - abril 19, 2018

No me considero una gran conversadora, mucho menos una maestra de la elocuencia, pero las palabras me fluyen con facilidad y no tengo que esforzarme mucho para lograr que una charla sea entretenida, a la mayoría de las personas que conozco les gusta hablar conmigo, de lo contrario creo que no me buscarían, pues no tengo más que ofrecer, además sin importar quien sea mi interlocutor expreso con facilidad mis pensamientos, generalmente sin filtros y sin medir el impacto de las palabras, pero es lo que pienso o siento.

Siempre había logrado que mis neuronas respondieran ante cualquier frase que otro me enviara, o al menos así era, hasta antes de conocerlo a él.

Cortesía: taringa.net

No sé porqué razón, motivo o circunstancia desde el día en que conocí al sujeto "X" mis palabras no fluían, nuestro primer contacto fue en la cocina de mi anterior empleo y pese a que ni siquiera me parecía atractivo, había algo en su presencia que me hacía sentir inferior, torpe e insegura, esa primer vez todo lo que pude lograr hacer salir de mi boca fue un "Buenos días". Y así transcurrió el tiempo en que ambos laboramos  en dicha empresa, yo no pasaba de un simple "Buenas" o un estúpido gesto con mi rostro que pretendía emular un saludo.

Algunas veces coincidimos en el almuerzo e incluso compartimos la misma mesa, pero todo era igual, el instante en que él empezaba a hablar algo dentro de mi se desconectaba ,  dejaba de funcionar, y por más que tratara  de encontrar algo elocuente para opinar, simplemente mis voz se empezaba a empequeñecer y mis comentarios pasaban desapercibidos.

De la nada dejé  de verlo, creí que simplemente ya no coincidíamos a la hora de tomar el café debido a que mi hora de almuerzo se había modificado, igual a las pocas semanas dejé  de trabajar en la compañía, no había forma de volverlo a ver, es más en ese momento ni siquiera le dí  importancia a lo que sucedía, no me generaba en absoluto malestar, o bueno, eso creía.

Pasaron algunos días y como por arte de Tinder lo encontré, sólo  por curiosidad le dí  me gusta, nunca esperé  que él  hiciera lo mismo,  de haber querido algo conmigo podría haberlo buscando en el trabajo,  o bueno,  tal vez no recordaba quien era,  tampoco tenía motivos para ser un recuerdo para él. Pero así fue y gracias a Tinder comenzamos a hablar,  nada profundo, sólo  trivialidades,  trivialidades a las que no era capaz de contestar sin antes analizar con detenimiento la supuesta mejor respuesta.

Sin saber cómo ni porqué las conversaciones llegaron a algo más que el fútbol y la literatura,  caso que no me molestó, es más me llevó  a querer experimentar en carne propia lo que las palabras habían descrito.

Con cada encuentro mi inseguridad aumentó, me daba temor hacer algún comentario idiota en su presencia, simplemente las palabras no fluían con él, no salían de manera coherente de mi boca,  es más, ni siquiera sabía lo que estaba pronunciando, pues mi cerebro no respondía,  no procesaba  la información, mis neuronas me saboteaban, nunca he podido entender porqué ante él no soy yo, simplemente Alex se siente diminuta,  insegura e insatisfecha de sí  misma.

Echarle la culpa a él  no puedo,  pues nunca me ha tratado con inferioridad, ni pretendiendo hacerme sentir menos, tampoco niego que tiene una gran habilidad para el lenguaje,  tanto escrito como verbal, siempre logra expresarse como es debido, pero todo tiene un trasfondo, pues ya me generaba cierto temor sin siquiera haber escuchado por primera vez su voz, por aquel entonces no se pasa por mi mente la idea de estar en su cama, mucho menos pensé en eso cuando le dí  el like en Tinder,  simplemente con él  no soy yo.

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