-->

Que vivan los lunes lluviosos...

by - abril 19, 2018

AS3.gif
Cortesía: accionpreferente.com
Los lunes son la pesadilla de cualquier ser humano promedio que debe trabajar o estudiar semana a semana, es un monstruo que nos recuerda que el descanso terminó, que es hora de despertar del sueño y volver a la rutina.

Pero no siempre el lunes puede ser un tormento, hay quienes son más positivos y lo ven como uno nuevo ciclo o comienzo, la oportunidad de volver a intentar las cosas e incluso, de hacerlo mejor, en fin todo está  en la manera en que cada uno de nosotros percibe ese primer día de la semana.

En lo personal los lunes pueden ser un tanto extraños,  primero porque debido al trasnocho y a los excesos del fin de semana el cuerpo está  más cansado que un viernes a las 9 de la noche, a esto se suma que generalmente durante el sábado y el domingo nuestra mente está  inmersa en un estado de placer tan alto, que pareciera que los lunes estuviésemos atravesando por una fuerte depresión, pero existe algo que hace que un simple lunes pueda cambiar, o al menos en mi caso.

Muy a las 6 de la mañana salgo de mi casa camino  a la universidad, la primera clase de los lunes siempre va a ser un desastre sin importar que tan bueno sea o esté el profesor (Lo siento, pero a veces el atractivo físico de algunos docentes ayuda a la concentración) en fin, regresando a lo importante,  termina la clase,  salimos a comer algo y de repente ahí está el motivo de mi alegría un lunes a las 10 de la mañana, la lluvia.

Gotas-Lluvia-67011.gif

Cortesía: blogspot.com


Hace frío, el olor a petricor inunda todo el lugar y de repente me siento más despierta,  más activa y motivada, la mayoría de mis compañeros optan por huir del agua,  otros prefieren incluso no comer para evitar mojarse, yo en cambio me aventuro a dejar que las gotas caigan sobre mi cuerpo, me purifiquen, me animen y me permitan sentirme  viva.

Sin temor me atrevo a ir hasta la cafetería, a tomar algo caliente y comer algo esponjoso y harinado, todo con el fin de retomar fuerzas y regresar a la lluvia,  es justo cuando me dispongo a volver al salón de clases que me encuentro al profesor que dictará la siguiente materia, me ve toda empapada y me dice:-"otra vez usted jugando en medio de la lluvia, cuándo va a crecer señorita Alexandra, uno no puede andar por la vida creyendo que todo es diversión, hay que estar serios, usted cree que así toda mojada va a ser capaz de estar atenta en mi clase,  y esta que es la primera del semestre,  ya empezamos mal"-

Me quedé mirándolo a los ojos tratando de comprender porqué  le molestaba tanto el verme así, pues no era la primera vez que me veía empapada por la lluvia,  y mucho menos,  la primera ocasión que me regañaba por lo mismo,  en fin, como me sentía tan contenta y no quería que nada ni nadie perturbara  mi felicidad opté por decirle un simple -usted tiene razón profesor, voy a dejar de jugar, pero no hoy,  ya es muy tarde para empezar con ese tipo de cambios,  el otro lunes tal vez- puso cara de, con usted no se puede, sacó su sombrilla y avanzó por el sendero hacia el salón.

1010101000101.gif
Cortesía: blogspot.com

Yo iba detrás de él a paso lento para disfrutar de las últimas gotas, de pronto él  se regresó,  guardo su paraguas y me dijo, -quiere saber por qué soy tan cascarrabias con usted- yo no me atreví a contestar su pregunta,  pues sabía que aún sino quería hacerlo, él  la contestaría, -la verdad Alex es que en usted veo mucho de mi cuando joven,  y me da envidia, envidia de ver que usted aún  se toma todo de una manera tan tranquila, a veces quisiera robarme esa infantil manera suyo de ver y hacer las cosas y permitir que el niño que hay en mí salga a flote otra vez-

Lo sujeté del brazo y sin que él se diera cuenta lo llevé por el sendero más largo, no dijo nada más,  yo tampoco tenía palabras para pronunciar,  cuando llegamos al salón todos se quedaron sorprendidos por vernos mojados y juntos, él  simplemente  sonrió y me dio las gracias y exclamó -bueno, es hora de volver a la realidad y a nuestros largos debates sobre sobre Sartre,van Dijk  y los demás- con un simple símbolo de paz y amor hecho con mis dedos le expresé  que estaba de acuerdo.

En medio de la clase noté qué de vez en cuando el profesor se quedaba mirando por la ventana la caída de las gotas y se le escapada una larga sonrisa que trataba de disimular con su ceño fruncido, fue ahí donde entendí el poder purificador que tiene la lluvia, en especial cuando cae en un día lunes.

You May Also Like

0 comentarios