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Un, dos, tres por mi ex que está detrás de la pared

by - enero 22, 2018

Recuerdan el juego de las escondidas, esas que eran el pan de cada día cuando éramos niños y queríamos gastar nuestro tiempo haciendo algo divertido.

Sí, ese con el que muchos dieron su primer beso, no se hagan l@s sant@s, pues si hacen memoria, uno sólo se dejaba atrapar por quien era el dueñ@ de nuestras fantasías de turno, de lo contrario, éramos más difíciles de detectar que IP de Anonymus.

El punto es que eso que antes era un juego de niños en la adultez se transforma en una estrategia para evadir responsabilidades o símplemente para evitar dar la cara cuando sabemos que literal, la cagam@#s.

Todos y todas tenemos un o una fantasma que llegó nos volvió la vida un ocho y luego se jactó de decir que los malos del paseo fuimos nosotros, lo peor es que terminamos creyendo la historia.

 El punto es cuando descubrimos el disfraz de yo no fui y resulta que sí, si fue, y lo peor es que cuando nos ve, su temor por ser expuesto como lo que es, un vil estafador, pues huye, se esconde, no nos da la cara y lo más terrible, termina creyendo que estamos jugando a las escondidas, pero resulta que no, no es así.

En realidad para las escondidas se requiere mínimo de dos participantes y el problema es que en este caso uno de esos participantes ya maduró, descubrió que no vale la pena perseguir a alguien que al fin de cuentas no valora quienes somos y no tiene la valentía para aceptar cuando comete errores, así que lo siento, mi intención no es ir tras de ti para saludarte, ni mucho menos pretendo hacerme notar o quiero saber de tu vida, siempre te desearé lo mejor, pero en este juego ya no hay novedad, así que no siendo más, un dos tres por ti y por todos los ex que se esconden tras la pared porque la cobardía y la falta de pantalones, no les deja ver más allá de sus narices y aceptar que fueron ustedes quienes perdieron, y nosotros quienes  ganamos.

Game Over...

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